4.17.2013

Chavistas que no votaron por Maduro

Diálogo de los millones de Chavistas que no votaron por Maduro: Chávez te lo juro... ¿Chávez? ¿Chávez? ¿Dónde está Chávez? ...una voz de ultratumba que sale de la poceta: haaaaaaaa reeencarnadoooo en un pajariiiiiitoooooooooo... Ay no, a mi esa vaina de pajaritos no me gusta, (se queda pensando un rato y recuerda a Chávez con los angelitos allá con San Pedro, por supuesto, porque se fue el cielo y allí está jugando con los ponys, y los tres reyes magos...hasta que...luego, el ceño se le frunce, la imagen de Maduro aparece en su mente...)  ¿Que Maduro es el hijo de Chávez y hay que votar por él? Otra vez la voz: siiiiiiiiiiiiii....Y entonces ¿por qué no votamos mejor por el pajarito?, tú me vas a perdonar pero a mí Maduro me parece un bobolongo, La voz, otra vez, pero con un tonito que parece mamadera de gallo: Es tu líiiiiiiiiiiiiideeeeeeeeeeeeeeeer, ACÉPTAAAAAAAAAAAAALO, pero vamos a ver...¿No hubiese sido mejor que hubiesen puesto a Chávez de muñeco ventrílocuo en la silla presidencial, amarrado con unos mecates desde el techo.., al menos muerto no roba tanto, estaría más allá del bien y del mal...: NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO (la voz siente que le están faltando el respeto ) El chavista se queda pensativo y consigue la solución...:
¿Cuánto hay pa eso? Porque tú sabes que Chávez era chévere, dicharachero, le gustaba condonguear a las viejitas, pero... ¿ Maduro? No sabe ni siquiera que donde queda Margarita...La voz tarda en contestar porque está sacando cuentas con una calculadora de bodeguero que le prestaron; a ver... a verr (piensa)...no hay mucho real para pagarle al chavista, es más, parece que más bien hay que pedirle prestado, pero se nota que no lo hemos hecho un hombre nuevo, míralo siempre con la misma camisita roja  ¿No la lava? ¿ Tiene 20 igualitas? ¿Cuánta plata nos habremos gastado en camisas? Bueno, lo voy a soltar, ya que no hay para darle, recurriremos a su emotividad.
Finalmente se decide: NECESITAAAAAAAAAAAMOOOOOOOOS TU AMOOOOOOOOOR, CHÁVEZ ES AMOOOOOOOOOOOR , TÚ ERES CHÁVEZ, TÚ EREEEEEEEEEEEES MADURO, AMOOOOOOOOOOOOOOR, LA LUCHAAAAAAAAAAAA SIGUEEEEEEEEEE. El chavista no ve real por ningún lao, solo amor, tu eres Chávez, con amor no puedo comprar la carne y la harina pan, mijito...necesito reallllllll, yo así no voto por Maduro...aunque se lo haya jurado a Chávez, al fin y al cabo ¿No fue el mismo Chávez quien rompió casi todos sus juramentos? porque yo me quedé esperando la casita, Lestibilis Cecilia se quedó esperando el carguito en la gobernación , mi beca no me alcanza pa' comé y el rancho donde vivimos se inunda cuando llueve, yo con eso en qué amor del coño puedo pensar... la voz se frustra, no sabe por dónde metérsele, en este caso, no quiere ser repunante, vulgar y grosera como los chavistas, es una voz, tiene que tener cierto estilo, un cierto decoro, aunque sea  revolucionaria... NIIIIII SEEEE TE OCURRAAAAA VOTAAAAAR PORRRR MAJUUUUUNCHEEEEEEEE... el chavista reflexiona y saca la cuenta... No pana, yo lo que ando es siempre cagao con los malandros, yo malandro no soy pa votar por Maduro. Majunche presidente y se acabó la vaina, si no me das real mi dedito engrasado de tinta chimba servirá para votar por Majunche,¡¡¡¡ así como lo oyeeess!!!!

Noooooooooooooooooooooooo, la voz se va disolviendo como si le hubiesen echado criptonita...el chavista la ve con un poco de lástima, pero se envalentona cuando se acuerda de que no le dieron la casita, se prepara para imprecar unas groserías y de repente, otra vez la voz vuelve, como si viniese de Cuba:

Volvereeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeé...

3.15.2013

Mis bollos de azafrán

No voy a poner la receta pero quien esté interesado me escribe y le digo de dónde la saqué. Me encanta admirar últimamente la hermosa forma de los bollos que saco del horno. Creo que la belleza está en todas partes y mis bollos son, para mí, claro, son casi como mis hijos, los bollos más serafines del mundo.
 Alemania es un sitio ordenado, bastante limpio, las casas están dispuestas en progresión de altura, no hay esa diferencia de forma, tamaño y material que podemos ver en América Latina. A veces lo improvisado y lo diferente que convive en un mismo sitio es lo más bonito del mundo, tal vez por eso los alemanes se consideran a sí mismos aburridos. Yo creo que habrá de todo, igual que en América Latina y en España existirá gente aburridísima.

 En estas últimas semanas creo que van moviéndose muchas cosas a nivel mundial. Ya había empezado todo a arrancar desde que muchos jóvenes árabes se hartaron de aquellos dictadores que por décadas hacían lo que les daba la gana, hundiendo a la población en una vida reprimida, pobre, sin esperanza. He conocido a muchos aquí en Alemania, creo que habrán sido vencedores de muchos controles para poder finalmente tener el derecho de vivir en un país cuyas fronteras han de restringirse. Después de los triunfos, de la visa, del permiso de refugiado, finalmente, Alemania. Y entonces ¿Qué? Al final yo no veo a ningún inmigrante feliz y pleno.

No sé si los inmigrantes de alguna forma nos encontramos con una calle sin salida, cuando, tras años pernoctando en un país que no es el nuestro, nos damos cuenta que pocos sitios en el mundo son ahora nuestros sitios.

El mundo siempre está en otra parte para mí ¿Y dónde sino? 


2.28.2013

Lista de fracasos cotidianos

Hoy parecía que me levantaba con el pie que no es. Ayer fue un día cansado y dormí mal. Las noches últimamente para mí son un trecho sin mucho significado que trata de ser descanso y se interrumpe frecuentemente por mis ganas de ir al baño. No sé qué me pasó, desde que estuve embarazada voy al baño una, dos y hasta tres veces por noche. Antes era la sensación de descontrol al tener a un recién nacido muy cerca de mí, la conciencia de ser una nueva madre, de que estuviese respirando, que el vientre se moviera. Luego los llantos, los berrinches exigiendo compañía, y ahora, que duerme plácidamente, yo sigo yendo al baño, sin saber mucho porqué, perseverando en la dolorosa costumbre del descanso interrumpido. Así todos los días y mi cabeza se merma, lo percibo. He dejado de recordar incluso nombres de personas que recién conozco (antes era infalible con esto); caras, novelas que leí, palabras en alemán a las cuales les dediqué un espacio precioso de mi tiempo en aprenderlas. Como vienen se van, sin siquiera saludar, sin dejar su estela en mi cabeza en ruinas.

Hoy parecía que todo salía mal, mi composición en alemán, a la que le dediqué una hora de tiempo, estaba absolutamente errada, mi incomodidad al llegar a la guardería a recoger a Nico y no poder saludar bien, preguntar bien, despedirme bien. Mi clase con mi alumno americano, que pintaba ser un desastre hasta que me valí de preguntas más o menos creativas, que no sé si lo eran, pero dieron resultado.

Sigo sintiéndome minúscula, temerosa, dominada por el torrente de lenguaje que escucho y no entiendo, que quiero expresar y no puedo, la forma que no alcanzo a abarcar, a entender, la torpeza que a veces es intermitente, a veces constante. Mis renuncias diarias me duelen y me hacen pensar en la punta de los dedos de una que fui  y que se despidió por un tobogán oscuro a un destino incierto.

Todo esto y pienso que mañana es viernes y he sacado de la biblioteca unas revistas de cocina. Pienso en ellas. Ahora es de noche, Nico duerme, Raúl está en el curso de alemán, y yo pienso en la comida que vamos a disfrutrar mañana, en ese acto estratégico, logístico, creativo, que es cocinar para alguien, con cariño, para disfrutar del momento en la mesa, mirando Karlsruhe desde la ventana, sin sol, pero los tiempos cambian y el sábado promete salir, venir a nosotros después del frío invierno.

2.10.2013

La mirada de las palabras

Pensando en las cosas chiquiticas, en los seres pequeños, las mujeres menudas con piernas delgadas, hijares puntiagudos.

Supongo que lo más menudo en realidad es lo que pretende ser grande.

Los mares sí son ininteligibles, por su inmensidad.

Ellos sí.

Pero se hacen los chiquitos con sus lenguetazos perennes.

Las cosas chiquitas son para mí una palabra nueva aprendida en alemán. Es una cosita, claro, entre
la inmensidad del lenguaje, entre las infinitas formas que permiten los elásticos materiales del tiempo
del habla.

Las cosas chiquitas, para los pobres, siguen siendo chiquitas, jamás van a ser grandes, aunque
con ahínco junten un centavo, y otro, y otro.

Es así para mí y la mirada que anhela poseer esa inmensidad, que es como los cinco océanos juntos, que está llena de palabras compuestas, que empiezan por SCH,

nunca reparé, nunca, antes de venir a esta tierra sombría.

1.10.2013

My first lady

El nombre de esta película me sonó en el momento en el que decidí hacer este post.

Quiero desear a tuti mundache feliz año nuevo.

Hoy me monté en el tranvía y empecé a mirar a la gente, en realidad los alemanes no son muy dicharacheros que digamos, no te miran a los ojos, esquivan a cualquier desconocido que quiera establecer un contacto con ellos.

En esta jungla a la cual no pertenezco en lo más mínimo después de un año de convivencia he decidido pernoctar.

 Me quedaré tal vez por la malsana ansiedad de saberme constante y triunfadora, ganándole el pulso al alemán (Este parece un plan de esos de los malos de los dibujos animados, falta que me brille el ojito).

Me dio hoy un ataque de miedo;  pienso en los males del mundo y sus injusticias y  cualquiera se escuece en su salsa, yo siempre he querido ser supermana ( Aquí soy la buena de los dibujos animados), pero resulto ser una mieduca arrinconada por un idioma H.-P.

Pues bien, decido pernoctar, de eso iba contando y es precisamente eso lo que me da miedo, pienso que estoy en este país ¿Y si me pasa algo? Y ...¿Si me ...? pues así casi me da un soponcio y un soponcio inoportuno porque estoy con el bebé y el no tiene conciencia de mis suprarealidades, espero, ey,  cinco segundos más y digo: ¿ Pero yo que hago metida en esta casa? Voy a salir a incordiar alemanes y a preguntarles cómo se dicen las cosas en su mundo. Me cansé de tenerles miedo. Hurra.
Después de esto miro a la ventana y  está lloviendo, claro, con -4 no es muy bonito salir a incordiar alemanes en la calle. A pesar de esto, me meto en la piel de todos esos locos sin oficio que salen a la calle a fastidiar a la gente y saco valor, el suficiente para entender que el cuero me va a doler cuando mi cachete tenga el primer contacto con el mundo exterior. A preguntar se ha dicho, ya tengo un  nivelito para hacerme pasar por una extranjera que no habla mucho pero puede fastidiar. Me meto en la primera tienda y una gorda me dice schaques guardm, teil schrimmittararbeiten ( esto no es alemán verdadero, advierto, pero se le parece). Yo no entiendo, me hace señas y me dice que la puerta algo, pero no sé si está abierta, cerrada, o si puedo pasar o que me vaya. Decido irme, pero me digo otra vez "Ya sabes, valor, incórdiala, estás aquí para eso" le digo eröffnen que es algo así como que si está abierta, me dice otra cosa que no entiendo y le vuelvo a preguntar, y así como 5 veces hasta que finalmente con gestos me explica muy bien que sí que están abiertos pero que la puerta se queda abierta. A todas estas no necesité el alemán para nada, pura mímica.Después de 30 minutos en la tienda, la pobre gorda me tuvo que hacer hasta dibujitos de las cosas para saber qué eran, cierto es que aprendí como 4 palabritas y eso se agradece, pero seguro cuando me vuelva a ver llegar a su tienda saldrá corriendo a cerrarme con llave y a hacer presión del otro lado con su culona humanidad para que yo no entre.

Este mismo proceso lo repetí otra vez más pero en el tren, le hice la misma pregunta a 5 personas sobre el destino de un tren y 3 me mintieron. Al final vino un señor que se la echaba de sabiondo y recitó como si fuera una cartilla las rutas de todos los trenes y los destinos hasta que fui yo la que me fastidié y casi lo dejo hablando solo.

Y así, so on, mis aventuras apenas comienzas, cha chan.

12.03.2012

Die Taste, la tecla.

La verdad es que soy floja, debería escribir más aquí, sacar más fotosss de la incipiente nieve que cayó la madrugada del sábado, ponerlas, hablar de lo linda que se ve Alemania en la navidad, tal vez mencionar una que otra referencia a cómo se portan los alemanes y hacer imaginar e informar de cómo se bate el cobre o el cacao en Alemania. 

¿Por qué digo esto? Porque no me he dignado a escribir por una cosas: DOs teclas. 

Ya sé,   todo el mundo calificaría esto como un problema minúsculo, nimio,  absurdo. Para mí es un horror que no me deja dormir. Sé que tal vez he perdido el equilibrio y de hecho, no me atrevo, aunque lo tengo descansando en mi biblioteca,  a buscar mi enfermedad maniática en el DSM (...)  (Manual de enfermedades mentales) porque estoy segura que la encontraría y destaparía entonces un diagnóstico que siempre supe, soy una enferma maniática mental.

En los últimos días me cabreé, sí señor,porque mi hijo me arrancó las teclas "s"(me cuesta ponerla), y "h" esta ya lo solucioné, de MI COMPUTADORA NUEVA. Yo no lo escuchaba mucho, claro, estaba agazapado en algún lugar arrugando sus manitos regordetas para sacar con los pequeños deditos MIS TECLASS. 

¿Qué podía hacer? lo quiero mucho, le reprendí.

 MIS TECLAS, MI COMPUTADORA, recién sacada del paquete y creo que no tengo chance alguno de decir que me vino así para que me garanticen otra.No miento que pensé en llamar.

Pasé dos días tratando de arreglar el teclado, poniendo la minúscula pullita que se engancha con la tecla y ¿Qué pasó?, nada. Lo juro que mientras más fracasaba, más quería golpear al que inventó aquellos enganches diminutos, no soy relojera, vamos, y de paso soy miss torpe. Tras miles de intentos me metí en internet, dónde más, en Youtube a ver cómo la gente le ponía las teclas a sus computadoras. Con cada video que veía me ponía más energúmena: una chilena en 45 seg : "Y como pueden ver, así se saca, y bueno, con cuidado, paso uno, se ponen las pullitas, y paso doxssss, la otra pullita y hace un "click" ¿Lo ven? , es tan sencillo, solo tarda...
45 segundos??ssssssszí, 

Pero...cómo ir e insultar a alguien en youtube? No tenía ánimos de encima escribirle un comentario para que se sintiera popular. La odiaba, como pueden apreciar.

tras mil videos de este estilo:

Yo aún no puedo poner la S y si se pone se sale SSSSSSSSSSSSSSSs.
s

Estoy pensando en empezar a escribir todo con z, que se joda la RAE.


11.21.2012

Machado y los chopos de Soria


Ahora son las 13.43 y estoy un poco embotada. Leo poemas sobre Soria de Machado, nos habla de los chopos que descansan en la orilla del río y cómo en sus cortezas los enamorados tallan sus iniciales y las fechas. Sería interesante encontrar algún chopo de corteza viva donde pudiera mirar esas mismas fechas e iniciales que Machado vio o se imaginó; tendrían que provenir, por supuesto, de principios del siglo pasado. Pienso en la intención del hombre de grabar el presente a través su marca sobre los objetos, de su declaración expresa de una raya en el tiempo. Supongo que la importancia radica solo en la evocación de la memoria de quien lo ve, una evocación que no existe porque solo pretende imaginar una idea de lo que pudo ser el momento. Ahora están muertos, al igual que casi (eso creo) todos los actores de las películas mudas. Siempre que veo las películas mudas me planteo esta situación y ya no me entretengo con la película, solo puedo pensar en la condición de muertos del colectivo de actores de carnes jóvenes, bellas, de labios finos, que ríen y se besan, sin imaginar que yo, casi un siglo después los pensaría no como actores, sino como gente a la que les salieron arrugas, sufrieron achaques, y finalmente murieron, porque era mejor.

Los candados en los puentes son una muestra de las marcas que se empeña la gente en querer dejar su rastro. Dicen que han sacado los candados del puente de Paris que cruza el Sena por seguridad, porque pesaban mucho. La última vez que estuve en Frankfurt vi multitudes de candados suspendidos con el mismo propósito de los enamorados de los chopos de Machado y de los candados suspendidos en los más importantes y turísticos puentes del mundo..

10.19.2012

Go to Madrid

Finalmente después de un año vuelvo a Madrid. Es extraño reencontrarte con una ciudad con la que viviste, supongo que puede ser como reencontrarse con un ex novio en una tienda de zapatos ¿o no? Vuelvo otra vez a Madrid, la verdad he viajado un montón este año casi sin querer. Me gusta mucho viajar cuando no viajo y cuando viajo no me gusta viajar. De cualquier forma una ciudad como Madrid vale la pena una visita.

Y me pone feliz volver a estar otra vez allí.

10.18.2012

MáSCARAS MORTUORIAS

Máscara mortuoria de James Deam (1931-1955)
  
Son las 12.59 y me duele la cabeza. He estudiado durante 21 minutos historia del español y la verdad gusta mucho, pero debo hacer una intensa actividad mental para memorizarlo todo. Busco una de las guías “El londes por menos de 10 libras” me pongo a leerla en alemán, entiendo la mitad y deduzco la otra mitad. A los 10 minutos me duele la cabeza, quiero descansar.
Miro a mi izquierda, hoy me he sentado al lado de la sección de biografías, por casualidad veo un libro que se llama “Das Letze Porträt” se trata de una recopilación de fotografías de máscaras mortuorias hechas a personajes célebres. Lo ojeo. Miro la cara de Shakespeare y me asombro, jamás pude haber imaginado que Shakespeare pudiera haber muerto así. Creo recordar que nunca había visto antes una foto de William, su cara muestra signos de juventud, supongo que una persona que muere a los 52 años aún posee rasgos juveniles, tal vez sus pómulos y sus carrillos, su mandíbula no se ha convertido en un pellejo que cuelga.
Richard Wagner parece que riera, la máscara mortuoria de yeso o lo que sea está ligeramente inclinada, como cuando tienes cierta complicidad con alguien y te acercas a él ligeramente con la cabeza, me impacta, pero no es de ninguna manera truculento su efecto. Estas mascaras mortuorias parecen no estar tristes- Me digo- a excepción de algunos personajes que causan estupor por la infinita tristeza reflejada a través del pedazo de yeso, tal es el caso de Pascal y de Rousseau. Creo que Rosseau es definitivamente el más triste de todos, el yeso refleja aún la dureza de los rasgos, el contraste de las líneas que dan cuenta de la lucha forsoza e inútil con la muerte. Me conmuevo. Pienso mientras lo miro que su sumisión es finalmente la sumisión obligada de los esclavos ante el amo tirano, el apagamiento necesario ante una rebeldía inútil. He visto estos ragos en la cara de los hombres de muchas fotografías memorables, en personas impotentes que he conocido, son los mismos ragos de aquél que ha sufrido una tremenda injusticia, en el caso de Rosseau, la última.

10.09.2012

Unas llaves y todo lo que pienso mientras leo I

 



Ahora mismo leo a Antonio Machado, pero solo pienso en mis necesidades fisiológicas que al parecer se están volviendo más urgentes con cada minuto que pasa. Sé que el baño está en el segundo piso, pero me acabo de instalar en esta silla tan cómoda y la verdad que me da fastidio subir a menos que sea muy urgente. En esta biblioteca hay unos mullidos sillones, forman una larga hilera, y justo en el medio de cada dos de ellos, hay una pequeña tabla suspendida sobre el descanso de dos pies de amigo. Hoy he encontrado casi todos los sillones ocupados. Generalmente busco los sillones cercanos a la sección de libros de decoración porque casi nunca nadie repara en ellos y en sus alrededores hay casi siempre sillones vacíos. Frente al sillón donde me siento encuentro unas llaves, alguien seguramente las ha dejado olvidadas cuando se ha sentado (¿A leer un libro de decoración, tal vez?), las miro detenidamente y me doy cuenta que al dejarlas, su dueño se ha buscado un día de úlceras, de reclamos internos, de complicaciones, esperas; llegará a su casa, buscará sus llaves y no las encontrará. No sabrá a ciencia cierta que las ha dejado olvidadas, abandonadas en el sillón de la biblioteca que yo tengo enfrente. Puede que repase los lugares donde estuvo, la biblioteca será uno de ellos; pero como seguramente habrá estado en algunos otros tres o cuatro sitios, se lamentará de la torpeza de haberlas perdido, porque ante la variedad de posibilidades y alternativas que representa el salir a la calle, un objeto diminuto como un manojo de llaves es como un pez en el mar. Y yo, que no tengo nada que ver con sus Schlüssels (llaves en alemán), que no sé ni siquiera qué puerta abren, las estoy mirando, sin que nada me importe de ellas.